
Jueves 5 de Agosto de 2010 09:21
Se convirtió en el plato estrella, subió de precio y cuesta encontrarlo. ¿Nos pusimos exquisitos? Sociólogo dice que no y que el fenómeno es pasajero.Lo que hay que saber antes de ir a un restaurante y pedir de pulpo: se va a comer un molusco octópodo (del griego "ocho pies"), con nueve cerebros, tres corazones y completamente sordo. Su precio no es inalcanzable: es más barato que la langosta, pero más caro que una preparación especial de camarones.